Casualidad
Casualmente, a la misma hora que las otras veces, lo volví a ver.
Miles de conversaciones, salidas, risas pasaron por mi mente, volví a sentirme como una quinceañera, una niña pequeña más. Pero él no me reconoció, quizá me miro pero fueron solo segundos antes de que la 301 partiera y yo me quedara ahí esperando la otra micro que me llevara a mi casa.
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Cartas a cualquiera