Llanto y más
Ella ya no puede llorar, por más que quiere no puede. Lo intenta y no lo consigue, se frustra y prefiere otros métodos un poco más dañinos.
Estaba hundida y lo sabía, quería ser feliz lo intentaba, pero algo mayor se lo impedía.
Tenía vagas ideas de lo que podía ser pero le aterraba, espantaba lo que sería, no lo quería aceptar.
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Cartas a cualquiera