Estoy molesta, ¿Por qué? No lo sé, puede que sea por el echo de que el olor a la leña que algún día me gusto; hoy me repugno, por ser tan tonta e ingenua, por sentirme mal y no hacer nada por ello, hundirme más y más en un océano profundo y sobre todo oscuro.
Las pastillas no cumplen su deber y aquí estoy yo pensando en que ser, si estar mal por siempre, o fingir hasta que me canse.
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Cartas a cualquiera