Y otra vez nos alejamos otra vez sin poder decir adiós, sin despedirnos como se debe, sin decir nada como muchas veces. Confió plenamente en que volveremos a hablar, como siempre, a ser los mismos que algún día fuimos, quizás estoy equivocada.
El tiempo nos daño y alejo. Madurar abruptamente fue un deber y tuvimos que ceder.
Duele saber que te quieres alejar, mejor dicho que quieras que me aleje sin motivo alguno.
Más que un escrito común es como una carta de despedida, en realidad lo es y hace mal saber que es la única forma de poder despedirme de ti, es caer bajo, más de lo que estoy.
¿Qué pasaría si un día volvemos a hablar?¿Sería todo como lo planeamos?¿Podríamos ser lo que siempre hemos querido?
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Cartas a cualquiera